La historia de Bizzotto nace de la intuición y el espíritu emprendedor de su fundador, Andrea Bizzotto, y se desarrolla siguiendo un hilo conductor que se ha mantenido inalterable a lo largo del tiempo: la combinación. Combinación de materiales, conocimientos artesanales y, sobre todo, relaciones auténticas con proveedores, clientes y colaboradores. Un auténtico modus operandi que aún hoy constituye la base de la identidad de la empresa. Corre el año 1946 cuando, en Cartigliano, un pequeño pueblo al sur de Bassano del Grappa situado a orillas del río Brenta, Andrea Bizzotto inicia su actividad comercial. Italia acaba de salir de la guerra y las actividades agrícolas, artesanales y comerciales están recuperando poco a poco la normalidad. En Véneto, como en muchas otras regiones, la artesanía representa una respuesta concreta a las necesidades cotidianas, gracias al uso de materias primas disponibles a nivel local.
A lo largo de los ríos Brenta y Piave se recolecta el mimbre para fabricar cestas y objetos para uso doméstico y agrícola. La paja da forma a bolsos y sombreros en la zona de Marostica; las hojas de maíz, a los robustos bolsos in “cartoccio” (con hojas de maíz trenzadas). El ratán, importado de Indonesia, alimenta en el distrito de Conegliano una floreciente producción de muebles para el hogar y el jardín, cunas y complementos de decoración. Por último, la hierba pantanosa se utiliza para tapizar sillas. De este patrimonio de saber hacer nace la primera colección de Bizzotto: artículos de mimbre, pequeños muebles de junco y complementos realizados por decenas de artesanos locales, seleccionados con cuidado y distribuidos a los comerciantes de toda la región del Véneto. Desde el principio, la calidad, la atención a los materiales y el respeto por el trabajo artesanal definen a la empresa. El modelo resulta sólido y exitoso. La actividad crece año tras año, ampliando progresivamente los límites de la investigación y los mercados de referencia.
En los años 60, Bizzotto ya cubría los principales mercados del norte y centro de Italia, mientras que el abastecimiento se extendía más allá de las fronteras nacionales, con las primeras colaboraciones en la antigua Yugoslavia. En los años 70 se produce un nuevo y decisivo impulso con la incorporación a la empresa de su hijo Agostino. La investigación se extiende aún más hacia el este: Polonia, Hungría y Rumanía se convierten en nuevas zonas de abastecimiento, capaces de ofrecer un elevado potencial productivo y compensar el progresivo declive de la producción artesanal italiana. Esta trayectoria, guiada por la curiosidad y la visión, conduce naturalmente hacia el Lejano Oriente. El año 1976 marca una etapa fundamental con el primer viaje a China, seguido en los años siguientes por la apertura a Vietnam, Indonesia y Filipinas. Nuevos materiales, estéticas contemporáneas y sugerencias exóticas enriquecen la oferta, ampliando el lenguaje del diseño de Bizzotto y reforzando su proyección internacional. Hoy en día, la empresa opera a nivel internacional, colaborando con cientos de proveedores en varios países, especialmente en Extremo Oriente, y miles de clientes en Italia y Europa.
La oferta se articula en tres divisiones de marca – Bizzotto, homemotion y Yes Everyday – diseñadas para responder a distintas necesidades y objetivos, manteniendo siempre como elemento central el valor del diseño accesible. Con la llegada de la tercera generación, la empresa continúa su trayectoria de crecimiento con la mirada puesta en el futuro, sin perder nunca el vínculo con sus orígenes. La investigación constante, la apertura al mundo y la pasión por el proyecto siguen siendo los pilares de una historia que, desde hace ochenta años, combina tradición e innovación.